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martes, 2 de mayo de 2017

Momento de Gracia

Ese momento mágico en que me tomo a mí misma por desprevenida y "ahá!"... Es que me estaba dando sin sentirlo realmente. Claro, si de niños nadie nos dijo que si no te vibraba el alma entonces no era parte de tu camino. Eso sí que simplificaría las cosas. Y ya está. Nadie te pide que lo hagas, eres tú quien se somete.

Pero ¿Cuánto hacemos por consentimiento? ¿Por quedar bien? ¿Por no defraudar? ... La lista se extendería hacia el infinito. Stop. Por eso me gusta y comparto ese momento de gracia divina. Cuando hay algo que duele, por mas inofensivo que parezca. Cuando puedo sentir el dolor. Puedo verlo, tal vez tiene forma de aguja que me hinca y hace daño. Entonces llega ese momento poderoso, cuando reconozco la aguja y digo: ¡Hasta aquí llegaste!

Con la fuerza de todas mis certezas, con el poder de todos mis "Sí" para la vida, me animo a retirar la espina. Colocar ese límite y decir basta. Basta de permitir que mi vibración baje para sustentar el sufrimiento de alguien más. Basta de hacerle favores a la sombra y negociar mi propia realización como si fuese negociable.

No lo es. Mi tiempo de vida no cambia, tome la elección que tome. Porque está pactado y es perfecto. Se me ha dado enterito, pero solo se me ha dado ese tiempo. Este tiempo. El de ahora. Si mi realización, la alegría de mi alma y la plenitud de mi Ser se negocia... ¿Cúantas vidas hasta que por fín aprenda? ¿Cúanto tiempo he de entregar?

Ni un poquito más. Nada. Y es que si no me tengo a mí misma, tampoco me puedo dar a nada ni nadie más. Así que hoy tiro todas las agujas y quiebro las cadenas. Libero el sí que me toma por dentro y me entrego de nuevo a la piel sintiendo la total certeza en cada poro.

Entonces el tiempo se desvanece. Permanece quieto el minutero en el minuto perfecto... Durando infinito mientras comprendo. Que así me apropio de mi tiempo, y así me elevo hacia más ayá del cielo... Porque "por Amor" hemos hecho barbaridades, pero ninguna tan poderosa como brillar en el gozo de seguir mi camino.

Lo que por ahí le dicen "Ser Felíz".






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