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lunes, 18 de mayo de 2015

Poemas Menstruales

Mis poemas menstruales
son míos.
Nacen como ojitos de agua
que forman ríos
caen
en cascadas
y llegan
al mar

Mis poemas menstruales son míos.
Son tan míos que se llueven
solitos,
como la garúa que cae
desprevenida
cuando la nube es tan agua
que inunda
el aire.

Mis poemas menstruales son míos.
Tan míos como el bailecito
que hago
cuando estoy contenta
en mi cuarto
las cuatro paredes
donde yo nomás
me veo.

Mis poemas menstruales son míos.
de tuyos no tienen nada
pero son
tan míos que me rebalsan
y como olas se acercan
a la orilla que rompen
en caricias
de poema.

Mis poemas menstruales son míos.
Como esas ideas que tengo
que también
son mías
pero nomás  por un momento
ese
en que las estoy teniendo.

Mis poemas menstruales son míos.
Como sombras
que se proyectan
a la luz de la vela que enciendo
en las noches oscuras
imaginando
que aún vivo en la cueva
donde vivía la madre
de todas mis abuelas.

Mis poemas menstruales son míos.
Hasta que nacen
son míos
hasta que son paridos
y entregados
en la orilla
a mercéd de su propia vida.

Mis poemas menstruales fueron míos.
Ahora,
son de la sangre
que también era mía
y que ha regado
hoy
la tierra que yo piso.

Mis poemas menstruales han sido
míos.
Como la sangre que era
tan mía
que rebalsaba
pintando
mis piernas
de rojo
brillante.

Mis poemas menstruales, lo que eran
ya no son
pero siguen siendo
a su antojo
como mi sangre
que está nutriendo
y con la tierra
se está tejiendo.

Poemas menstruales,
ojos de agua
que se hacen ríos
y cataratas
hasta
que un día
ya son
el mar.

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